De repente hay claridad. Hágase la la luz, y la luz fue hecha. Como en el génesis, así ha sido iluminada la política y la sociedad. Casos de corrupción han salido a ella; parlamentarios iluminados dimiten; partidos políticos expulsan con clarividencia total a quienes les enturbian; la sociedad se entera de que los senadores no tienen que explicar para qué utilizan un billete de avión, eso no se pregunta. El Sr. Monago dice que él no ha cometido delito, y tiene razón, la cosa era así, pero que él no era por eso, y quiere devolver lo que por este concepto ha gastado. Muy bien.
La siguiente será cuando nos enteremos que los funcionarios públicos, a partir de un cierto rango (la plebe, no), tienen móvil gratis. Un listado de la Telefónica con llamadas a la novia le puede costar un disgusto gordo a alguno. Sobre todo si está casado y, encima, es del PP. Y la cola que puede traer. Ya están devolviendo todos el dinero en concepto de llamadas al taller del coche o a la señora y los niños.

La única sombra son los jueces. En ellos no es tan claro separar los buenos de los malos. Quitando el salomónico, el justiciero por excelencia, aquel Garzón condenado por sus colegas (traicionado, dirán algunos), los demás brillan o ensombrecen según quien los mire. Si es la Sra. Alaya, por ejemplo, el PSOE dirá que un bicho.

Mientras tanto, la gente sin trabajo. Pero eso, qué. Mejor abrir frentes diversos no sea que al PP se le arregle la situación, muchos encuentren empleo, aunque sea precario, y el Sr. Rajoy vuelva a gobernar.
Ay!, aquellas benditas subvenciones. Qué gusto los tiempos en que había para todos; mangantes, partidos, asociaciones, plataformas, ligas, fiestas en los pueblos y fuegos artificiales. Era prestado, pero yendo los primeros en la champion de la economía, quien no nos iba a fiar?. Eso, un par de negocios con los magnates rusos y solucionado, debían de pensar.

Hoy, nos hemos despertado, los tiempos han cambiado. No como en la canción de la mili. La novia del recluta ya no va con el veterano. Los viejos lobos temen a un joven zorro con coleta que se está haciendo con un rebaño convertido en gallinero.