Zombies

El día de Todos los Santos se llama ahora Halloween. Los afanosos se visten de zombie, esos personajes de la película La Noche de los Muertos Vivientes. Con tal motivo, los que quisieran ver a la gente protestando por todo, y hay mucho que protestar, dicen que pasamos de la indignidad al conformismo para convertirnos en zombies de los acontecimientos.
Como expone alguien en su blog elhexagono de Guadalarara, y de quien me ha venido la idea de escribir esto,  el más importante, que sacó de su casa a España entera, tuvo lugar en 1997 con motivo del asesinato del concejal de Partido Popular de Ermua, Miguel Ángel Blanco. El brutal e inhumano acto de terrorismo cometido por la criminal banda ETA traspasó la sensibilidad de todos, pues ese día mataron algo en cada uno de nosotros. Desde entonces, sueñan los movimientos de masas en ocupaciones espectaculares de la calle y hoy llaman zombie al pacífico ciudadano que no acude a sus llamadas. 
En la capital alcarreña se está preparando una, organizada con transporte en autobús desde los pueblos.

Hay muchas maneras de interpretar lo que son zombies. Puede ser que salir con las camisetas verdes atendiendo consignas espurias sea andar como zombies. Ponerse las amarillas y protestar por el fracking, cuando las empresas que lo explotan en EEUU se sabe que tienen pérdidas y que aquí no hay interés, también se podría considerar ir zombie. Una cencerrada por la modificación del proyecto del parador de Molina de Aragón, reducido en tamaño y coste, sabiendo que la empresa Paradores arroja pérdidas, a los ojos de muchos es hacer ruido de zombies.
Hay otros zombies, los de despacho, los que vagan por los pasillos de edificios oficiales y de organizaciones diversas con actas, informes y propuestas que jamás se materializan en nada concreto. Medidas de choque, planes integrales, estrategias transversales, economías sostenibles, políticas sociales, etc., son algunas de sus frases rimbombantes.

Salir a la calle y alzar nuestras voces es un arma para pedir justicia y exigir sensatez, pero estar todos los días machacando en lo mismo y obedecer las consignas de quien, sin más, llama a cualquier cosa lucha,  puede ser, así mismo, andar zombie.