screenshot-area-2014-10-25-12063321.10.2014: Teresa Romero curada

Los agoreros se dan no solo en economía, también en sanidad. Quienes niegan que aún estando la cosa mal hay algo de mejora, los que vaticinaban el rescate inminente y ahora argumentan que no nos han intervenido pero han tenido que rescatar a la banca, esos que que no ven haber tocado fondo y dicen que vamos en conjunto a peor, los incrédulos del aumento de afiliados a la seguridad han hecho lo mismo con el caso del Ébola.
En el contagio de Teresa Moreno todo era apocalíptico. Según ellos, se puso en peligro la seguridad ciudadana trayendo a los misioneros a un país que no estaba preparado, el desmantelamiento del hospital Carlos III no lo hacía apto para el tratamiento de esos enfermos, con tanto recorte ya no queda sanidad pública; vamos, que no hay nada bueno.
Un testimonio en las noticias de una profesional que atendió a la enfermera infectada, Marta Arsuaga, alguien del equipo que estuvo al lado de la enferma y no un enlace o un político de los de despacho y móvil gratis, ha desmentido las afirmaciones agoreras. Todo se hizo, según ella, como se tenía que hacer. Si bien siempre hay espacio para la mejora, los trajes eran aptos, la sala reunía las condiciones y siguen investigando como se produjo el contagio.
Muy distinta esta mujer, profesional, valiente y muy guapa, si se me permite el cumplido, de aquel médico con coleta que se asustó del virus y huyó de él como liebre que huele un galgo. Yo a este le diría que cambie de profesión y se meta en una compañía de plañideras a llorar en los entierros.
Días despues, confirmada la curación, todo son parabienes y enhorabuenas. Qué estupendos son nuestros profesionales, cuan grandes  los logros sociales y qué magnífica es nuestra sanidad. Cómo cambian para algunos las cosas en unas cuantas jornadas!