Manifestacion en Molina

Me pregunto como de larga es la vida de las llamadas plataformas ciudadanas. Son movimientos, más o menos espontáneos, que nacen ante circunstancias o hechos que todo el mundo ve y que desde el ámbito político no se quieren acometer. El caso más reciente, el del 15-M. Ante la dureza de la vida para el ciudadano normal y la blandura para el político, aquel se levanta  contra sus mandatarios.

Otro caso fue el grito de "Teruel existe". Estando esta provincia en el olvido, abandonada al frío de su climatología, despoblada y despoblándose, aquella voz despertó a la sociedad y a sus gestores, que emprendieron acciones para reavivarla.

En el mismo sentido nació La Otra Guadalajara, que consiguió marcar en la consciencia política que esta provincia no es sólo el corredor del Henares. Que en la parte este hay una región, apenas poblada, en peligro de desaparecer. Sus habitantes se movieron y consiguieron que la bella e histórica comarca de Molina de Aragón volviera a estar en los mapas. Ayudas como el proyecto Leader se inyectaron para su revitalización. O como Molina a Toda Luz o el ARE, que, involucrando a sus vecinos en el arreglo de sus viviendas, renovaron su aspecto y fueron también, gracias a las administraciones local, autonómica y europea, un empuje importante en la economía de la comarca.

Pero cuanto duran estos movimientos?. Tiene todavía vigor el 15-M?. No será que les sucede como al arroz, que demasiado tiempo en el fuego lo pasa?.
Creo que eso ha ocurrido con "La Otra". Desde mi punto de vista, se ha quedado en reliquia. Anquilosada en consignas de "a las barricadas", molesta más que agrada. Su portavoz (elegido no sabemos como, que esa es otra) cree que ha inventado el eslogan "pienso luego estorbo". Para él, la sociedad está supuestamente alienada. Obediente y abandonada a la suerte de los mangantes que la dirigen, emerge de repente un pensamiento, el suyo, el que molesta, el que la despierta, la levanta, la saca a la calle y vence.

Por qué digo esto?, porque pasado el verano Molinés y agotados los días del ocio estival, nos sumimos en el coloreado otoño (en Molina es muy bonito) y adivinamos la frialdad, soledad y largura del invierno que se acerca. Y hay que hacer algo, reivindicar. Esta comarca tiene mucho que pedir. Convocan manifestaciones en las que se piden (perdón, exigen):

-1 Que no se toque la sanidad
-2 Que no se privaticen las residencias públicas
-3 Que se derogue la ley Wert
-4 Que se reconozcan los bosques
-5 Que no se prospeccione el Fraking
-6 Que se no se "mutile" el proyecto del Parador
-7 Que se derogue la reforma laboral
-8 Que se cambien las normas de manifestación

Como se ve, con esta plataforma no hace falta partido alguno en la oposición. Ella se basta y se sobra.  Además, está exenta de concurrir en las urnas. Representa a los ciudadanos per se. Recuerdo que organizaron un acto paralelo al del Groparque porque el oficial, por motivos varios, no les cuadraba. De egocentrismo y afán de protagonismo van tambien sobrados.

De los ocho puntos, hay uno que afecta directamente a Molina, el del Parador. Concebido inicialmente con 80 habitaciones y un presupuesto de 30 millones, lo han reducido (mutilado en su lenguaje) a 20 de ellas, con un coste para el proyecto de 20 millones. Menos dinero que antes, pero más por habitación. La razón parece ser que el inmueble será un edificio noble, más de acorde con una arquitectura medieval y "clásica" de la zona que el futurista original. Un estudio de la empresa Paradores determinó que las 80 no se hubiesen llenado ni un sólo día al año.
Hay también, según ABC, un rumor de que se va a construir en el Castillo.

Cualquier molinés ha de estar contento si se construye. Yo mismo, que defiendo la austeridad en los gastos del Gobierno, me alegro del regalo. Pero ellos no. Y sabéis por qué, queridos paisanos?, porque solo tienen una cosa en mente: liarla.

Siento ya en mi piel lo que pensareis de mí quienes colaboráis con ella altruistamente, con ilusión, buscando el bien de la comarca. Precisamente a vosotros, a los que más hiero, me dirijo. Porque se puede cambiar, se puede sustituír el lenguaje, se puede dialogar, se puede trabajar con los partidos políticos; se puede, con argumentos, convencer a las instituciones. El tiempo de las barricadas ha pasado. Sólo gente nueva, rebelde, como debe ser, pero razonable, puede darle un cambio sustancial.